miércoles, 7 de marzo de 2007

Anantapur, o la "ciudad del Infinito"

Algunos quereis saber un poco más de dónde estoy viviendo. Pues bien, estoy en la región de Andra Pradesh, al sur de la India. La capital es Hyderabad, la ciudad más musulmana del pais y lo más característico de esta región es el templo de Tirupatti, la meca hindú, y el desierto… para que os hagáis una idea, estamos en una de las zonas más áridas de la India, después de Gujarat y Rajastán.




Anantapur es una de las ciudades del sur de la región y en telugu, el idioma de Andrah, Pur significa ciudad y Ananta es infinito. Y así es, Anantapur es infinitamente caótica, ruidosa, contaminada, calurosa y sorprendente. Cada vez que bajo al pueblo, que va por setecientos mil habitantes, descubro cosas nuevas, porque está lleno de cosas: tiendas, tienduchas, chiringuitos, puestos ambulantes de diversas categorías que hay que esquivar…y en todos puedes encontrar casi de todo, aquí lo de la especialización no se lleva. Y por supuesto entre semejante despliegue comercial una marabunta de bicis, motos, rickshaws, vacas y personas por todas partes y el bus, que va a reventar.


En este país no existe el silencio, y Anantapur no iba a ser menos. A mí es lo que más me cuesta de esta ciudad y de India en general, el ruido. Por supuesto que te acostumbras, pero a la fuerza, porque no trates de buscar un lugar apartado para descansar, porque aunque sea el más recóndito pronto tienes a uno, dos o tres indios que se acercan a ver que pasa. No existe la palabra intimidad: para empezar porque en sus casas no suelen tener más de una habitación, con suerte dos, y las familias son grandes. Así que lo de un ratito de por favor aquí como que no. Todo es de todos (y esto es real y contrasta mucho con nuestro mundo individualista y materialista), y a todos les interesa lo de los demás. Así que cuando caminas por Anantapur tienes muchos ojos mirándote. Y los indios no miran sin más, sino que miran y no dejan de mirar directamente a los ojos. Eso sí, les haces un gesto o les dices algo y se emocionan y cogen confianza y entonces sin saber muy bien como, estás rodeado por caras que te observan, sonríen, comentan … son como niños. Os recuerdo que estoy hablando de la India rural, no vayáis a pensar que en el norte, y especialmente en las ciudades, es lo mismo porque, como algunos sabéis, allí es imposible que no te timen, el que más y el que menos te esperas. Diferencias intra-culturales.


Aquí hay algunas cosas que es imposible comprar, por ejemplo lechuga. Pensabais que no, pues se echa de menos. No se puede comprar en todo Anantapur, ni en la región, hay que ir a Bangalore. Tampoco hay líquido de lentillas, por supuesto no hay vino, no hay pasta, es casi imposible comprar un CD o DVD original y las vacas están por todas partes menos en la cocina. Por otro lado encuentras cosas que ni te imaginarías en una misma tienda, cada cual más “kirstch” y más vieja y polvorienta. Por si no lo sabíais los indios tienen la buena costumbre de hacer inventario de producto todas las semanas, pero no limpian nunca, así que todas las semanas cambian el polvo de sitio. Las mayores atracciones de la city siguen siendo los tailors, los restaurantes con cerveza y comida ultra picante y paremos de contar. O sea que el ocio aquí tiene muchas posibilidades de mejora según nuestra lupa occidental.

Y lo más desagradable, ya estamos a 35 grados a la sombra… y subiendo… me voy a derretiriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir... Menos mal que la Fundación es como un reducto de paz dentro de paz dentro de esta marabunta de ruidos, humos y gente....

1 comentario:

Fundación Vicente dijo...

Hola Arianne;
Ya se ha puesto en marcha el 4º Cibermaratón de la Fundación Vicente Ferrer y está siendo todo un éxito.
¡Conseguiremos erradicar la pobreza en Anantapur!
http://www.ahoracuentastu.org

Un abrazo y suerte