... hubiéramos nacido en un pueblo de la India rural…

Nos llamaríamos como alguna de las muchas diosas hindúes (Lakshmi, Saraswati, Sheeva, Madhavi, Savitri…), o tendríamos algún nombre musulmán, como Shameen o Sharmila y entonces no llevaríamos bindi. Posiblemente no sabríamos con certeza el día de nuestro nacimiento ni cuantos años tenemos exactamente, son cosas que no importan, así que no se apuntan. Nuestro pelo sería negro azabache, grueso y muy largo, lo llevaríamos siempre recogido en una trenza y lleno de flores. Nuestros ojos serían negros, nuestra mirada intensa y limpia, nuestra tez morena y la piel suave (salvo que fuéramos del norte, en cuyo caso seríamos más blanquitas y quizás tuviéramos los ojos verdes, como las heroínas de las pelis). Llevaríamos falda y blusa hasta que nos llegara la regla, momento en el cual ya podríamos llevar Panjabi, el típico traje de pantalón y Kurta larga con fular. En todo este tiempo, mientras nuestros hermanos quizás tuvieran la suerte de ir a la escuela, nuestras madres nos estarían preparando para ser esposas, misión primordial y última en la vida de las mujeres indias.